ANA PALOMERA PÉREZ

Ana es bióloga de formación y activista ecológica de corazón. Dejó lejos a su familia y amigos en el año 2012 para dedicarse de lleno en la conservación de tortugas marinas en Uruguay a través de la asociación Karumbé. Este trabajo y este viaje cambiarían a Ana para siempre.

Pero esta no sería la única vez que Ana demostró que es una heroína verde en toda regla. Lo dejó todo de nuevo en el año 2015 para trabajar como voluntaria en la creación de una escuela diferente en Guaporé (Brasil). Esta escuela se construyó con técnicas vanguardistas en arquitectura natural y con materiales que no dañan el medio ambiente, en perfecta integración con la naturaleza.

Pero Ana nunca dejó de lado su formación, ya que sus conocimientos son fundamentales para lo que a ella más le gusta, la educación ambiental. Por ello siguió formándose en bosques comestibles, agroecología, permacultura, creación de huertos colaborativos, conocimiento y uso de las plantas que nos rodean, y un largo etc.

Todas las experiencias vividas y su formación han hecho que se conciencie ella misma y a los que la rodean de que un mundo diferente es posible. Un mundo en el que se impongan nuevos hábitos de consumo, nuevas formas de relacionarse (no sólo con la naturaleza sino con los que nos rodean) y de cuidarnos. De mostrarnos iniciativas que sí son sostenibles: proyectos colaborativos, agroecológicos…

En la actualidad Ana colabora con Ecologistas en Acción Cantabria, sus energías en estos momentos están volcadas en iniciar el proyecto Siembra Vida en el que se pretende cambiar el rol ecológico de destructores a creadores de vida.

Dicho proyecto implica trabajar con una hectárea de terreno la cual siempre ha sido tratada con métodos como la siega y el tractor durante los últimos años, para transformarla en un espacio agroecológico educativo con bosque comestible, charcas, zonas productivas, zonas de uso y encuentro social. En dicho terreno pretende probar y demostrar diferentes herramientas que nos brinda la permacultura y la agroecología. El fin es producir alimentos a la vez que se conserva nuestro territorio, generando espacios de abundancia para todas las especies incluída la nuestra!

Pero lo mejor de Ana es conocerla, escucharla, vivirla. Demuestra un profundo respeto y amor por el entorno y por otro estilo de vida. Y de verdad que es contagioso. Si os animáis a escogerla como vuestra heroína verde, lo podréis comprobar!

Si queréis saber un poco más sobre Ana y sus proyectos podéis visitar la página de Ecologistas en Acción Cantabria.